El nuevo panorama geopolítico mundial

2022-04-20

Ante las infructíferas negociaciones entre occidente y Rusia, el pasado 24 de febrero de 2022 Rusia inició una de las mayores escaladas bélicas en la vieja Europa desde finales de la Segunda Guerra Mundial. La invasión rusa en Ucrania puso en evidencia la frágil paz alcanzada en los acuerdos de Minsk en 2014. 

En primer lugar, es importante poner sobre la mesa que el panorama económico mundial continúa en recuperación a raíz de la crisis del COVID-19. Son muchos y variados los retos que todas las naciones enfrentan para poder contrarrestar las consecuencias de dicha recesión económica: la creciente inflación, desempleo, aumento de la pobreza y desigualdad son una piedra de tropiezo, que impactan en mayor medida a las economías emergentes.

Lo anterior se ha intensificado en los últimos días por el conflicto entre Rusia y Ucrania. Principalmente, el precio del petróleo Brent ha venido registrando grandes aumentos en el último mes, pasando de US$91.3 a US$117.9 por barril; lo cual implica un crecimiento del 29 %. Además, se prevé que siga al alza. Sumado a este aumento, existe la posibilidad de que Rusia corte el suministro de petróleo y gas natural con el fin de castigar, especialmente a Europa que es la región más dependiente.

Por otro lado, existe la posibilidad de que se reduzca la producción de maíz y trigo, productos que según el OEC (Observatory of Economic Complexity), representan la principal exportación de Ucrania, lo que también afectaría a los países miembros de la UE más dependientes de los productos agrícolas. En consecuencia, se espera un aumento en los precios de sus derivados, afectando principalmente al consumidor final.

Los efectos adversos de las decisiones que tome Rusia pueden verse contrarrestados por medio de acuerdos pacíficos y de alternativas que compensen la disminución de la producción. Lo importante es que las potencias mundiales puedan influenciar positivamente en la resolución del conflicto, así como en el abastecimiento de los productos que los países en guerra dejarán de suministrar, principalmente a Europa. Es de vital importancia continuar con la búsqueda de opciones con el fin de opacar las consecuencias económicas derivadas del conflicto.