Exor - Latam Centroamérica
01 de Abril, 2025
Redacción EXOR
Argentina está cerca de cerrar un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por US$20,000 millones, pero la expectativa no ha sido suficiente para calmar a los mercados ni despejar la incertidumbre que rodea al futuro del peso.
La administración de Javier Milei, de orientación libertaria, busca recomponer la confianza de los inversionistas y reforzar las reservas internacionales, golpeadas tras años de desbalances fiscales y exclusión del financiamiento externo. El acuerdo con el FMI podría darle al Banco Central un respiro en moneda dura, pero la falta de claridad sobre la política cambiaria ha provocado una nueva ola de presión sobre las reservas.
Desde mediados de marzo, las apuestas de los operadores a una depreciación del peso se intensificaron, generando una salida de US$1,600 millones en reservas mientras la autoridad monetaria intentaba frenar la volatilidad. Los futuros de la moneda se dispararon y, pese a que funcionarios del gobierno desmintieron rumores de una devaluación inminente, el mercado sigue desconfiando ante la ausencia de lineamientos concretos.
Según un análisis de JP Morgan, revelar el monto del programa no fue suficiente para reducir los diferenciales de crédito, precisamente por la falta de detalles técnicos sobre la hoja de ruta económica y el manejo del tipo de cambio.
El riesgo país de Argentina subió el lunes 62 puntos, alcanzando los 863 puntos básicos, niveles similares a los registrados en noviembre. A inicios de año, ese mismo indicador se ubicaba en 550 puntos, lo que refleja un deterioro en la percepción del riesgo soberano.
A esto se suma la caída en bonos, acciones y cotizaciones en los mercados paralelos del peso —herramientas utilizadas para esquivar los controles cambiarios vigentes desde 2019—, lo que refuerza la idea de que el escepticismo persiste más allá de los avances técnicos con el FMI.
El gobierno enfrenta el desafío de traducir su discurso pro-mercado en resultados tangibles. Sin una señal clara sobre el futuro del régimen cambiario, el control de capitales y la dinámica inflacionaria, será difícil estabilizar las expectativas. El acuerdo con el Fondo es un paso importante, pero no es suficiente por sí solo para despejar el panorama.