El “gran y hermoso proyecto de ley” propuesto por la administración Trump, que busca una amplia reducción de impuestos y medidas de gasto público, podría tener consecuencias negativas para la deuda estadounidense y, en consecuencia, para la posición internacional de los bonos del Tesoro de EE. UU. Según estimaciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso, este proyecto aumentará la deuda nacional en 3.3 billones de dólares, lo que genera preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal del país.
La deuda de Estados Unidos ha crecido exponencialmente en la última década, alcanzando los 36 billones de dólares, de los cuales aproximadamente 29 billones están en manos del público. Este aumento en la deuda, sumado a los déficits fiscales descontrolados, ha impulsado a agencias como Moody’s a rebajar la calificación crediticia del país. Los inversores internacionales, tradicionalmente atraídos por la seguridad de los bonos del Tesoro, están comenzando a cuestionar la viabilidad a largo plazo de estos activos.
Las medidas de gasto impulsadas por la administración Trump, sumadas a su política de aranceles y la perspectiva de un déficit fiscal aún mayor, han motivado a muchos inversores extranjeros a reconsiderar su exposición al dólar y a los bonos del Tesoro. Según datos de Capital Internacional del Tesoro de EE. UU., la salida de capitales de la deuda estadounidense ha sido significativa, con una cifra neta de 14,200 millones de dólares en abril, mes en que las tensiones comerciales con otras potencias globales aumentaron.
A medida que los bonos del Tesoro de EE. UU. pierden atractivo, los inversores están buscando alternativas en mercados más estables, como los bonos alemanes, que continúan siendo considerados como un refugio seguro debido a la sólida posición fiscal de Alemania. Este cambio en la dirección de los flujos de inversión refleja una tendencia creciente de diversificación en lugar de desinversión masiva, lo que podría tener implicaciones significativas para el futuro de los mercados financieros globales. Desde EXOR, seguimos monitoreando de cerca estos desarrollos, ya que el panorama fiscal de EE. UU. podría tener repercusiones de largo alcance en la economía global.