El peso de la inflación

2022-04-25

Las perspectivas de crecimiento para América Latina se han deteriorado debido al encarecimiento de bienes y servicios, que está aún lejos de frenarse.

Por: César Addario Soljancic, VP regional de EXOR Latam para Centroamérica y el Caribe

Hace dos años, la pregunta más recurrente era qué tanto afectaría a la economía mundial la pandemia del COVID-19. Recuerdo que la pregunta me la hacían tanto periodistas como asistentes a las charlas y ponencias que, para entonces, ya comenzaban a migrar totalmente a las modalidades virtuales.

En ese momento me preocupaban dos cosas: primero, el shock del lado de la demanda, que era evidente e innegable. Millones de personas enfrentábamos confinamientos estrictos, como respuesta a este virus del que conocíamos tan poco, lo que llevó al cierre de empresas, negocios, industrias, comercios, cadenas logísticas completas.

Pero yo sabía que a esto le seguiría un segundo gran shock: el de la oferta. Era imposible concebir una reapertura económica en la que el 100 % del aparato productivo, logístico y comercial estuvieran preparados para suplir esa oleada de demanda reactivada, después del duro golpe que los meses de inactividad le habían significado.

La realidad económica ¿post? Pandemia ha sido todo menos fácil. Las fábricas a medio vapor se enfrentaron con escasez de mano de obra, de insumos, incluso de contenedores para poder movilizar los productos como hasta entonces se había hecho. El resultado ha sido una escalada inflacionaria que ni la misma Reserva Federal estadounidense fue capaz de prever. El banco central de la principal economía del mundo insistía en que sería un fenómeno temporal pero ahora, a año y medio del inicio de la reapertura económica, ha tenido que retractarse y admitir que manejar el alza de precios requerirá acciones más agresivas de las que preveían originalmente.

América Latina ha visto menguadas sus perspectivas de crecimiento para 2022 debido, en buena parte, al peso de la inflación. De por sí, a las naciones de la región se les ha dificultado mantener el impulso que se logró en 2021 tras la reapertura económica, debido a que la pandemia como tal no ha finalizado. Nuevos brotes y nuevas cepas mantienen en vilo a gobernantes y ciudadanos, y grandes potencias como China han vuelto a ordenar cierres que, seguramente, tendrán impactos importantes en la economía mundial.

Tampoco el mercado laboral ni la cadena de suministros se han recuperado, y ambos factores se convierten en leños en esta hoguera inflacionaria que por sí misma le ha costado varios puntos base a las perspectivas oficiales de crecimiento para los países latinoamericanos.

Estamos a tiempo de que los gobiernos tomen en cuenta las variaciones a la baja en las proyecciones de crecimiento, y den los golpes de timón necesarios para mantener a flote sus respectivas economías, proteger a sus poblaciones más vulnerables, y buscar las fuentes de financiamiento necesarias para echar a andar sus planes de corto y mediano plazo.